No time in a no place

Nights after coming back from Cherso’s refugee camp, in Greece

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Photography by Basel Ahmad Araj, from the refugee camp in Cherso (Greece), where he is living for the moment.

A gust of hot wind licks my feet when I try to sleep. It entered through the open balcony and has touched my body like the breath of a lost dog. I wonder if it is the only thing that I have left from Summer: the wet sticky suffocation of Barcelona’s nights in an attic, as if the same suffocation from Greece had flew with me on the plane back Continua llegint “No time in a no place”

Sin tiempo en un no-lugar

Noches a la vuelta del campo de refugiados de Cherso, Grecia

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Fotografía de Basel Ahmad Araj, del campo de refugiados de Cherso (Grecia) donde vive temporalmente

Una bocanada de aire caliente me lame las plantas de los pies cuando intento conciliar el sueño. Ha entrado por el balcón abierto y me ha rozado el cuerpo como el aliento de un perro perdido. Me pregunto si no será solo eso lo que me queda del verano: la húmeda asfixia pegajosa de las noches barcelonesas en un ático, como si la misma asfixia de Grecia hubiera volado conmigo en el avión de Continua llegint “Sin tiempo en un no-lugar”

L’acollida

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*Aquest relat ha sortit publicat a la Revista Lemúria núm. 4!

 

Qui hi havia, darrere la porta?

La muntanya era freda, es diferenciava del cel per l’absència d’estrelles; una taca de silenci enmig del centelleig. Sentia la presència vertical caient-li sobre el clatell, mentre avançava. Les seves petjades sobre la neu verge havien fet el so d’una mossegada a la poma vermella. Ara ja s’havien barrejat amb els rastres aplanats d’altres caminants, cada renglera de soles de sabata provinent d’un lloc diferent Continua llegint “L’acollida”

Hueso y corazón

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Carol tiene las cejas muy gruesas, tupidas y negras, y hacen que su cabello castaño rojizo fino y largo parezca una peluca. Pero le duele demasiado depilárselas, un buen día decidió que no lo haría más y que conviviría con sus cejas enteras de nuevo, porque el sacrificio no valía tanto la pena. Y ella, de sacrificios, entiende mucho. Estira los brazos hacia arriba, luego hacia el techo, luego hacia los lados. El hombro le da punzadas, pero Carol se consuela diciéndose a sí misma que le duele menos que ayer, aunque no sabe si es verdad. Jonny, el fisioterapeuta, le lanza un vistazo para comprobar que esté haciendo bien los ejercicios. La sala de rehabilitación huele aún a blanco recién pintado, y como siempre la calefacción está demasiado alta. Hasta el tal Andrés suda mientras Continua llegint “Hueso y corazón”